¿Sabes cuál es la relación entre los colores y la arquitectura?

A la hora de pensar en colores y arquitectura es posible que solo se piense en funciones meramente estéticas o decorativas, pero lo cierto es que tiene implicaciones mucho más profundas y específicas en las edificaciones.

Bien es cierto que existe una estrecha relación entre los colores, la psicología y la comunicación y dentro del mundo arquitectónico también influencian la manera en la que percibimos y nos sentimos el entorno que nos rodea.

Desde que Le Cobursier se valió del blanco para resaltar volúmenes, muchos arquitectos han seguido esta línea más minimalista. Sin embargo, creadores como el catalán Antoni Gaudi no han dudó en utilizar el color para bañar de expresividad sus edificaciones.

Lo cierto es que el color juega un papel fundamental dentro del proceso creativo del arquitecto porque, además de lo estético, los colores en una edificación también deben estar en sintonía con la función o el uso que se le dará a la obra y las sensaciones que queremos transmitir con ella.

En otras palabras, el color no sólo está en la capacidad de embellecer una obra, sino que tiene la capacidad de reflejar el carácter de nuestra edificación y su manera de encajar en el paisaje.

Los colores, sus significados y emociones:

Bien sabemos que la manera en la que percibimos los colores se basa, por un lado en la energía y luminosidad que irradia, así como las emociones con las que las personas lo asocian.

A pesar de hay un componente social y cultural sobre cómo asociamos los colores, existe consideraciones universales que nos pueden guiar a la hora escoger los colores para determinadas obras.

Rojo: Es universalmente el color de la pasión, la emoción y lo cálido. También lo asocian a lo comestible, la suerte y la felicidad. Generalmente el rojo es usado para espacios comerciales y deportivos o que supongan mucha actividad.

Amarillo: Es asociado a la alegría, la vitalidad. También suelen conectarlo con lo cultural, la seguridad y la precaución. Suelen usarlo para espacios de comida cuando su tonalidad es más intensa y en sus tonalidades más claras cuando se usa para espacios para ir concentrarse como escuelas y oficinas.

Verde: Generalmente asociado a la naturaleza, también se usa para temas de salud, ecología y la vida. Al igual que el amarillo, tiene la particularidad de proyectar diferentes sensaciones dependiendo de su tonalidad. Si es más fría transmite vitalidad, pero si es más calidad proyecta tranquilidad. Es recomendado para habitaciones y espacios abiertos.

Azul: Este color suele asociarse al lado espiritual y emocional de los seres humanos. Al azul también se le considera una apuesta versátil. En sus tonalidades más encendidas puede simbolizar confianza e inteligencia, mientras que sus tonos claros dan sensación de calma, paz y serenidad. Este color es recomendado para los espacios de trabajo y entretenimiento, aunque por su asociación con la tristeza y la apatía no lo recomiendan en espacios en los que pueda alterar la alegría o la productividad.

Naranja: también suelen asociarlo con la vitalidad, la amabilidad y la calidez. Es excelente aliado para hacer más cálidos los espacios fríos y lo recomiendan para cocinas y espacios públicos, pero no funciona tan bien en los lugares que requieren solemnidad y orden.

Morado: Este es color de la elegancia y la sofisticación por eso es ideal para espacios en los que se quiere transmitir ese tipo de atmósfera. Por ser un color tan fuerte y dominante se recomienda dosificar su uso y dejarlo para algunos detalles.

Rosado: El color de lo femenino y lo delicado, también asociado con lo dulce y lo tierno. En sus tonos más claros es ideal para espacios de descanso, mientras que cuando son más fuertes es ideal para destacar elementos en espacios comerciales. No se recomienda en espacios en los que las personas necesiten concentrarse.

Gris: Se percibe como el color del equilibrio y la estabilidad. Es muy útil para espacios en los que es necesario concentrarse y evitar distracciones como talleres, fábricas y oficinas. En cambio, su uso es poco recomendado en sitios asociados al entretenimiento o la comida porque puede llegar a transmitir apatía, tristeza y aburrimiento.

Negro: Asociado a la elegancia, el vacío, el poder, la fuerza. Al ser la ausencia de luz también puede simbolizar la muerte y la maldad. Es recomendado su uso moderado para destacar y crear elegancia en los espacios, pero no se recomienda usar en espacios muy grandes o cerrados porque puede dar la sensación de pesadez.

Blanco: Es el color neutro. Lo asocian con la paz, la tranquilidad, la amplitud y la limpieza. En términos generales es recomendado para casi todos los espacios arquitectónicos puesto que los hace sentir amplios, limpios y funcionales. Es perfecto para hacer contrastes y combinaciones.

Sin embargo, los colores solo son una pieza más en el rompecabezas de crear un espacio arquitectónico. Los materiales que se usen, así como los acabados y las texturas también son deben ser considerados a la hora de construir y decorar.

 

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